Infierno Musical

Wednesday, June 13, 2007

¿QUIÉN MATÓ A LAS VAQUITAS SAGRADAS?




No es un parricidio, tal vez la búsqueda de identidad nacional en la pantalla grande, o una propuesta en construcción. En “Quién mato a la llamita blanca” Bellot no se separa completamente de la tradición de la critica social dominante del cine boliviano, pero si se distingue por una nueva ruta, no existe un compromiso militante ni la hipoteca del pensamiento al servicio de una política partidaria, mas bien rescata visones del racismo, regionalismo y convulsión en la matemática criolla del crimen.

No puedo decir si la “llamita” me gustó mas que “Dependencia Sexual”, aún me sigo preguntando si ese humor a momentos popular, kitch cargado de sarcasmo es una manera de ridiculizar a las clases subalternas de manera inconsciente, “mejor reirnos de las cholitas”, mejor inventar un “superinca y sus ñustas del placer”, no se, no tengo elementos para identificar si existen esas secretas intenciones y debo reconocer que la cámara también se desliza satirizando al mister Bolivia, alguna empresaria de la belleza cruceña y otros personajes de la fauna nacional, vemos que el humor también puede ser un recurso incisivo para retratarnos. Lo que si recuerdo es que fui a ver la película con varios cuates y todos logramos reír, comentar, y hasta varios queríamos tomar una cámara y usarla como un arma para detonar ideas.

Las últimas producciones del cine boliviano estás sumergiéndose en nuevos territorios, ya Sena Quina fue una “jodita de Agazi”, bien recibida por el público que no tenía el peso ni las letanías de estar buscando hacer una obra maestra... “Lo mas bonito y mis mejores años..” de Martín Bouloq también demostraba otro tipo de texturas de esa ciudad denominada por un periodista “la ciudad de los puentes” Cochabamba, ni cruel ni mágica un espacio de ritos de pasaje, de amistades recurrentes, tedio, tardes de charlas divagantes y pajeras. Ya sea “El estado de las cosas”, “Espíritus independientes”, "Los Andes no creen en Dios" y otras producciones actuales del cine nacional son un caleidoscopio de visiones que se atreven a proponer nuevas miradas, pero estaremos listos para responder ¿Quién Mato a las vaquitas sagradas del cine nacional? yo creo que aún no, el nuevo cine boliviano se esta construyendo y lo mejor empezamos a ver algo de variedad.

En resumidas cuentas,“Quién mato a la llamita blanca” no conmueve pero entretiene, su guión es certero, ágil y fresco, y aunque su escena final me pareció un poco floja, el narrador un actor talentoso, un director con mucho mas que ofrecer, el trabajo en equipo de “La Fábrica” y una banda sonora de un tinku rock, pienso que es hora de dejar de homenajear a la gente de siempre, ya es tiempo de impulsar a las personas que ven las cosas de diferente calibre, hay que arriesgarse,lavarse la cara y usar ojos como scaners.

4 comments:

pablo said...

muy cierto, el siguiente paso es producir una cinta no cómica que sea sólida de por sí...

nois de lean said...

interesante porque al final es cine nacional, y uno se ve de alguna manera reflejado, interesante el equilibrio que quiere poner el director poniendo situaciones en oriente y occidente

nois de lean said...

poner.. poniendo... me levante cacofónico

sinkriterio said...

mordaz e incicivo. Será que podemos superar la satirización de la realidad para causar más que risas y billetes en los bolsillos de los productores para llegar a historias con más realidad/ficción?